El PBI cumple 80 años aunque fue cuestionado hasta por su creador

El creador del PIB es un economista ruso-estadounidense llamado Simon Kuznets (1901-1985), que inventó este indicador en 1934 pero en su primer informe sobre el tema alertaba contra la tentación de utilizar el PIB como si fuese una medida válida de progreso, ignorando que es una simplificación excesiva de variables complejas. Treinta años después decía “las metas de más crecimiento deberían especificar más crecimiento de qué y para qué“.

¿Cuánto tendrá que ver el quiebre de sentido por el que atraviesa la humanidad con el hecho de utilizar indicadores que no tienen sentido?

Este economista que siempre aclaró que el crecimiento de una Nación medida con el PBI no tenía relación directa con el bienestar de su pueblo, nació en Rusia en 1901, es de padres judíos, inició sus estudios universitarios en su país natal, pero en 1922 se mudó a Estados Unidos terminando sus estudios en la Universidad de Columbia. Trabajó de profesor en la Warthon School de la Univ de Pensilvania, en la Univ Johns Hopkins y en Harvard.

 

En una hipótesis relacionó el crecimiento económico y la distribución del ingreso. Según ésta, el crecimiento basta para reducir la desigualdad, aunque ésta también se asocia a los comienzos del crecimiento, cuando existe la necesidad de realizar grandes inversiones en infraestructura y en bienes de capital. Luego la generación de empleo y el aumento de la productividad conducirían a salarios más elevados y a una mejor distribución del ingreso.

 

Kuznets también se interesó por el sistema de contabilidad nacional y es creador del sistema norteamericano unificado de contabilidad nacional. Es notorio que aunque Kuznets había trabajado en la relación entre crecimiento económico y distribución del ingreso, fue siempre muy crítico con la pretensión de medir el bienestar exclusivamente sobre la base del ingreso per cápita. En un discurso ante el congreso estadounidense en 1934 advertía que “es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional (per capita)”.

 

Aclaraciones para quién solo conoce el PBI como una sigla: en macroeconomía el producto interno bruto (PIB) o producto bruto interno (PBI) es una medida que expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final de un país (o una región) durante un período determinado de tiempo (normalmente un año). El PIB es usado como una medida del bienestar material de una sociedad y es objeto de estudio de la macroeconomía. Su cálculo se encuadra dentro de la  contabilidad nacional. Para estimarlo, se emplean varios métodos complementarios. Tras el pertinente ajuste de los resultados obtenidos en los mismos, al menos parcialmente resulta incluida en su cálculo la economía sumergida (*). No obstante, existen limitaciones a su uso. Además de los mencionados ajustes necesarios para la economía sumergida, el impacto social o ecológico de diversas actividades puede ser importante para lo que se esté estudiando, y puede no estar recogido en el PIB. Existen diversas medidas alternativas al PIB que pueden ser más útiles que éste para determinadas comparaciones y estudios.

 

Pese a las advertencias de Simon Kuznets, economistas y políticos siguieron equiparando prosperidad y crecimiento del PIB per cápita. En 1962, otra vez ante el congreso de EEUU, Kuznets insistió en que “hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo […] Los objetivos de “más” crecimiento deberían especificar de qué y para qué”

En 1968, cuando la Guerra de Vietnam estaba en su punto más violento, el senador y aspirante a la candidatura presidencial demócrata Robert Kennedy criticó duramente el uso del PIB como medición del bienestar humano, este es un fragmento de su increíble discurso:

“El PBI cuenta el napalm y el costo de una ojiva nuclear y los vehículos blindados que combaten los motines callejeros. Cuenta el rifle de Whitman (es el estudiante de la Universidad de Texas que el 1 de agosto de 1966, desde la torre de dicha universidad en Austin, uso tres rifles para matar a 16 personas y herir a otras 16 antes de ser muerto por un policía) y el cuchillo de Speck (es el asesino serial que el 14 de julio de 1966 mató a puñaladas a ocho chicas que estudiaban enfermería en Chicago, Illinois) y cuenta los programas de televisión que glorifican la violencia con el fin de venderle juguetes a nuestros hijos. Sin embargo, el PBI no mide ni nuestro ingenio ni nuestra valentía, ni nuestra sabiduría ni nuestros conocimientos, ni nuestra compasión ni nuestra devoción a nuestra patria. Mide todo excepto lo que hace que la vida valga la pena”.
Han pasado largos años y a los economistas y políticos alrededor del mundo siguen prometiendo prosperidad mediante un aumento del PIB, lo cual según su mismo creador no tiene correlación directa.

Un grupo de economistas en la reunión de Río+20 lograron que en la reunión se discuta el uso del PIB como medición de la prosperidad y su eventual substitución por otras formas de medición que han sido desarrolladas en los últimos años.

El texto que han sometido para discusión, dice, entre otras cosas: “Reconocemos las limitaciones del PIB como medida del bienestar y el desarrollo sostenible. Como un complemento al PIB, decidimos desarrollar métodos rigurosos y basados en la ciencia para medir el desarrollo sostenible, la riqueza natural y el bienestar social, incluyendo los indicadores adecuados para medir el progreso… utilizarlos eficazmente en nuestros sistemas nacionales de tomas de decisiones para que las decisiones de política estén mejor informadas”.

Entre las críticas del PIB que citan estos economistas figuran las siguientes: mide tanto las cosas malas como las cosas buenas; es una hoja de balance de corto plazo que ignora factores de largo plazo como la acumulación de deuda; no toma en cuenta el capital natural, es decir los productos y servicios que la naturaleza nos proporciona gratuitamente; no toma en cuenta factores sociales tales como la felicidad que sienten las personas.

 

“No podemos seguir siendo engañados por parte de políticos y parte de economistas que desde hace décadas decidieron utilizar el PIB como medición de nuestro bienestar pese a que su mismo inventor condenó ese uso”. Dice Eduardo Ruiz Healy – periodista de radio y TV. http://www.elimparcial.com/columnas/VerColumna.aspx?NumNota=982602

 

Fuentes: informes de economistas de todo el mundo, textos originales de las personas mencionadas, Wikipedia para datos biográficos e históricos. Foto del PBI 2008

 

(*) Economía Sumergida: También denominada economía irregular, paralela, encubierta, subterránea u oculta, la economía sumergida es aquella parte de la actividad económica que discurre al margen de los registros, las estadísticas y los controles oficiales. O, más concretamente, por oposición al concepto de economía formal o regular, el conjunto de todas aquellas actividades económicas que debiendo formar parte del producto interno bruto (PBI) no se incluyen en su cómputo, por no figurar inscritas en los registros oficiales. Los empresarios que la practican lo hacen, aprovechándose de una situación económica de desempleo con el propósito deliberado de eludir el pago de impuestos y demás cuestiones sociales.

Comentarios

  1. E.

    Que estupidez que se hizo famosa, a quien se le ocurre “reducir” la pobreza , lo que se “redujo” fue el pensamiento .

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