¿Existe una visión femenina de la economía?

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Durante los últimos años se ha hablado mucho sobre el papel de la mujer en la economía del siglo XXI, defendiendo en muchos casos la necesidad de introducir una nueva perspectiva en los órganos de decisión. No obstante, el hecho de ser mujer podría no ser suficiente para tener esta nueva forma de ver las cosas.

 

Por Germán Udiz

 

De hecho, si tratamos de definir el pensamiento femenino o masculino, nos encontraremos con un gran número de tópicos y elementos culturales que nos pueden hacer pensar que son conceptos opuestos, cuando en realidad es la individualidad lo que marca las diferencias.

Es decir, a lo largo de la historia reciente se ha excluido a las mujeres de los puestos de mando simplemente por cuestiones de discriminación sexual, eliminando un gran número de perspectivas y estilos de liderazgo que podrían haber enriquecido aún más la visión económica que tenemos en nuestro tiempo. No hablamos tan solo de la pérdida de una forma de ver las cosas, sino de muchas.

 

¿Realidad o estereotipo?

 

En realidad el pensamiento de género es un constructo psicológico, una posible realidad compleja y difusa influída por los elementos de nuestra cultura, y que se dispone de forma bipolar, estableciendo como extremos contrarios el punto de vista masculino y el femenino, pese a desconocer las diferencias reales que pudieran existir entre ambos.

Con la evolución de la sociedad, se ha ido abandonando el modelo machista en pro de uno más humanista. Esto va permitiendo que poco a poco las mujeres puedan ir ejerciendo su influencia en igualdad a los hombres, pese a que aún se puede escuchar a algunas personas desubicadas que consideran que existen diferencias insalvables y que la economía es un asunto reservado a los hombres.

Nada más lejos de la realidad. La economía es un asunto global, independientemente del sexo, raza, clase social o religión. Es un tema de sostenibilidad que se enriquecerá con todas las perspectivas posibles, incluyendo las que hasta ahora se han ignorado.

 

Ser mujer no garantiza que se posea una visión económica femenina (según ese constructo etéreo que ha creado la sociedad), por lo que los hombres también pueden compartir características que normalmente conferimos a las mujeres, como la cautela, los intereses ecológicos, el diálogo social, la visión de conjunto, la empatía, etc…

Igualmente, algunas mujeres pueden mostrar un liderazgo “masculino”, más orientado a los resultados, beligerante, empresarial, firme, etc… de hecho, si nos fijamos bien, en muchos casos hablamos de economía femenina cuando nos referimos a valores normalmente asociados con la izquierda y masculinos con la derecha. ¿Margaret Tatcher o Angela Merkel encajan con el pensamiento femenino?

 

Mi conclusión es que el pensamiento económico femenino no existe como una característica propia de un sexo, o al menos no existen pruebas determinantes al respecto, aunque nuestra sociedad si ha creado un estereotipo mediante el cual se define un nuevo tipo de liderazgo y de enfocar las cosas.

En cualquier caso, hombres y mujeres pueden aportar visiones abiertas y diferentes respecto a la economía, debiendo ser considerados todos como iguales, independientemente del grupo demográfico al que pertenezcamos.

Pese a que aún queda mucho por andar, ojalá la discriminación sexual no hubiese existido nunca y que muchas mujeres pudieran haber participado en igualdad de condiciones a la hora de modelar lo que es la economía a día de hoy.

 

Por suerte todavía podemos crear la del mañana, aunque espero que no cometamos el error de “sexualizar” los pensamientos humanos. Esto supone simplificar una realidad que es mucho más compleja y particular.

 

Visto en http://www.actibva.com/magazine

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