Argentina con 36% de pobreza. Un éxito del Neoliberalismo

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Los vaivenes de la Argentina sorprenden. Un país que en pocos años puede duplicar la pobreza, luego volverla a bajar a la mitad, para repentinamente en pocos meses volver a duplicarla, evidentemente tiene un problema de distribución y administración, no de pobreza.Y la distribución tiene raíces políticas, nadie está obligado a quitarle los impuestos a los artículos de lujo a la vez que deteriora el salario de los trabajadores eliminando – por deporte – el mercado interno. Esas son decisiones políticas que tienen una razón, un objetivo.

 

Luego de la crisis del 2001 la Argentina llegó a registrar un 58% de pobreza. En el 2015 los datos variaban entre un 22% si eran oficialistas, y un 29% si eran de la corriente opositora. Pero los índices de la economía mundial (PBI) le dieron a la Argentina el puesto Nro 25 y tenía el mejor sueldo promedio en dólares de Latinoamérica: desde Dic 2015 y en solo 18 meses, el sueldo en dólares se redujo un 11%, mientras que el resto de los países se mantuvo como estaba.

 

Argentina encuentra su límite en la Distribución (eso es política), o mas bien ciertos sectores se aseguran de que las políticas de un país rico como Argentina no tengan una tendencia distributiva de la riqueza – a lo que insisten con llamar populismo solo para darle un tinte negativo – ya que la concentración alimenta al poder neoliberal internacional.

 

El país se les escapó por un década, pero luego mintiendo, volvieron a controlar las decisiones políticas y resulta que en pocos meses establecieron una crisis.

 

La grieta:

 

Esa Crisis es inventada: para un sector de la población es irónicamente CULPA del gobierno que permitió estabilidad, desendeudamiento y crecimiento del mercado interno en 10 años, y para otro sector de la población tiene sus raíces en las medidas neoliberales que atacan a toda Latinoamérica, de manera sistemática y tan impune a los sistemas judiciales de cada país, que muchos sospechan se trata de una guerra fría, o dictaduras blandas simuladas bajo elecciones fraudulentas. Ambas opiniones están tan distantes entre sí, que para los Medios es fácil discutir eternamente de esa distancia (grieta), en lugar de hablar de las medidas que toma el gobierno en favor de unos pocos.

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La pobreza inducida y buscada por Cambiemos, llega en algunos puntos del país al 40%, si bien se estima un 36% promedio nacional (*1) Pero las mediciones dejan de importarle a la ciudadanía cuando la ametralladora de noticias es desesperante, todas negativas, cualquier problema parece siempre chico al lado de la siguiente noticia.

 

¿En otras palabras?
La entrada en vigencia de las políticas neoliberales en Argentina, implicó que la pobreza, que venía de caer sistemáticamente durante los doce años previos con cualquier medición que se tome, volvió a crecer a un ritmo alarmante. Pero la pobreza es solo uno de los problemas que integran el combo neoliberal.
La pérdida de soberanía, de garantías ciudadanas, el adoctrinamiento del aparato judicial, y la complicidad de los medios de comunicación generan todo un combo de ataque a la Felicidad de un Pueblo, esa pérdida de felicidad (y esperanza) es el condimento esencial para aplicar las medidas neoliberales, que son un conjunto de decisiones radicales, tremendas, que solo se pueden poner en práctica cuando la población está “en otra”: sobreviviendo.

 

Nadie en su sano juicio permitiría que el neoliberalismo tome decisiones a menos que esté desesperado por salvarse a sí mismo. De todas maneras NADIE puede analizar la realidad ni armarse de un criterio propio si la realidad que vive está distorsionada por información mentirosa, engañosa, y manipulada para generar complicidad (manipulada) de la población en apoyo a más medidas neoliberales. Justificando o naturalizando que el Gobierna “reprima” a quienes se quejan.

Visto de lejos parece ficción, pero logran que sea real, inventando la crisis.

 
¿Por qué es tan importante generar la crisis?

 

El neoliberalismo es una teoría económica desarrollada en Europa entre las dos guerras mundiales. Tenia como objetivo concentrar las pocas riquezas que había para re organizar la industria y la productividad, proponía eso aprovechando el poder de los gobiernos de turno en la toma de decisiones, en lugar de distraer a los Estados con la ayuda social que demandaba la guerra.
Los economistas que ocupaban puestos gubernamentales la descartaron por ser descabellada, un testimonio de la época dejó esto en un diario francés “Para aplicar estas medidas propuestas como neoliberalismo, deberíamos tener una sociedad de post guerra totalmente destruida, nadie aceptaría estas medidas teniendo aún otras a mano”.
Así nació el neoliberalismo: censurado por los contemporáneos por considerarlo bestial, inhumano. Ya que implicaba abandonar toda ayuda humanitaria y destinar los fondos totales de los gobiernos a la industria, generando concentración de riqueza desde las políticas de Estado de toda una región, en pos de la productividad.

 

Si los responsables de decidir esas medidas fueran capaces de aislarse de la realidad humana, suena tentador aplicar el neoliberalismo, pero cuando esos mismos responsables son conscientes de que hacerlo implica un abandono total de la ciudadanía, de la educación y la salud pública, de todo lo que en definitiva DEFINE al Estado como tal, se resisten. Además el exceso de productividad tiene contras que hoy conocemos: el consumo injustificado, la cantidad de artículos innecesarios que solo existen porque se venden, la contaminación, etc, no favorecen ni a la sociedad ni al planeta. Evidentemente quienes solo desean mayor productividad o menores costos, están viendo con un solo ojo, no solo la realidad sino la vida misma.

 

En la Europa del 1930 no se pudo aplicar el neoliberalismo, que invitaba a usar a la población desesperada por el hambre y la búsqueda de trabajo, prácticamente como esclavos.

 

Sin embargo, las teorías quedaron esperando una sociedad con la crisis suficiente como aplicarla, y llegó su momento de la mano de Pinochet en Chile, quien fue el primero en aplicar un paquete completo de medidas neoliberales sobre una población desbastada, asesinada, con miedo del propio Estado…

 

Con miedo. Esa es la crisis que permite que un Gobierno imponga el neoliberalismo: el miedo. No la post guerra, ni siquiera el hambre, es el MIEDO.
Una receta que el poder no olvidó, y en la que se puso a trabajar hasta encontrar la manera.
(*1) En base a los datos del Instituto Gino Germani y cifras del INDEC, considerando una población nacional de algo más de 40 millones de personas, en apenas un semestre la pobreza creció un 46,8%, pasando de alcanzar a 8.820.000 argentinos en diciembre de 2015 a 12.950.000 en el segundo trimestre de 2016. Un impactante salto desde el 22% hasta el 32,2%, según las cifras publicadas en Julio 2016 por el Instituto oficial. Si durante los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner, la pobreza se reducía, en un promedio de 1,33 puntos porcentuales por semestre, Macri está batiendo récords: logró pasar de -1,33 puntos porcentuales de caída de la pobreza a +12,2 puntos porcentuales de expansión, en términos de promedio semestral.

Esa caída se profundizó en el año que siguió, registrando hoy en algunos lugares del interior un 40% de pobreza y en el promedio país se mantiene en el 2017 un 36%, pero que amenaza con crecer.

En realidad los especialistas afirman que no hay mediciones confiables y que el INDEC sigue tocando datos de base como el EPH (encuesta permanente de hogares), con lo cual interfiere en todas las mediciones que toman ese índice como fuente para sus cálculos.

La UCA en Junio 2017 confirmo 5.6 millones de niños – menores de edad – pobres.

 

Lic. Vanesa Vicente

3 de agosto 2017

 

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