Bienes Comunes, ni privados, ni públicos

Bariloche brumoso

La inmensa variedad de Bienes y Recursos está repartida entre solo dos conceptos: privados y públicos, atendiendo a la lógica del MERCADO. Pero ésta no es aplicable a los que ahora consideramos BIENES COMUNES. Definirlos es clave para virar hacia un mundo sustentable, basado en la fraternidad y la justicia social. “El comportamiento acorde a estos Bienes Comunes es el de Reciprocidad: dar sin perder y recibir sin quitar. Todo lo contrario al comportamiento del individuo oportunista que genera el MERCADO” según palabras del economista italiano Stefano Samagni.

 

El debate de los BIENES COMUNES

 

Hoy se definen los bienes entre privados y públicos. Pero hay un nuevo término captando la atención: los BIENES COMUNES. En líneas generales lo que usualmente se llaman recursos naturales – desde un pre concepto de utilidad en el USO de actividades humanas – son casi en su totalidad “bienes comunes”, estamos hablando de las extensiones de suelo, de los minerales, los glaciares, la vegetación, el agua, estamos refiriéndonos a la biodiversidad del Planeta Tierra que existe gracias a una maravillosa evolución de la vida a lo largo de miles de siglos. También como resultado de esa evolución nos encontramos con mentes humanas que pueden tener ideas, con mucha información que es la sumatoria del cruce de otras miles de informaciones anteriores, con semillas que se van adaptando a su entorno y son capaces de aprender en cada floración…

 

 

Los bienes comunes son mucho más que recursos y pertenecen a un concepto de vida y evolución de la cual el ser humano es parte y no dueño. Debemos comprender que además la vida tal cual la conocemos se da gracias a todos esos condimentos que a veces nos atrevemos a llamar simplemente “recursos” catalogados limitadamente ente privados y públicos.

 

 

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En el debate mundial sobre los Bienes Comunes se ha llegado a la conclusión de que tienen 3 características básicas que sirven para identificarlos:

 

– Se usan colectivamente – pueden ser utilizados por todos. Son transgeneracionales.

– No pueden ser gestionados en términos de racionalidad individual ni tener como objetivos las “ganancias”.

– No pueden ser propiedad privada, ni pública, debe buscarse una forma de “propiedad comunitaria o colectiva”, por ende una estructura de debate – decisión también colectiva y mundial.

 

 

Nos cuesta imaginarnos o comprender el mundo con una tercera categoría de bienes. Surgen muchas incógnitas.

 

“La manera más útil de entender los  bienes comunes – según propone el Tomales Bay Institute – es pensarlos como la suma de todo lo que heredamos en conjunto y debemos transferir, sin merma, a nuestros herederos”

 

Hasta ahora todo viene siendo blanco o negro, público o privado, de los Estados y de un dueño particular, ya sea una persona o un grupo de ellas. Las responsabilidades están claras y los alcances de las decisiones también por mal que nos pese. Y si un Estado, una persona o una corporación toma una decisión desacertada sobre un “recurso” poco pueden hacer incluso las Leyes a favor de lo COMÚN y entonces a la larga: a favor de la vida.

 

 

Este comentario no apunta a desmerecer la importancia de las Leyes, sino que ellas – hechas por el ser humano contemporáneo – también tienen en cuenta ESO que llamamos recurso como “algo disponible que sirve” y son también bienes privados o públicos. Las leyes hablan del “bien común” para con los seres humanos como ciudadanos, hablan de preservar los recursos para el futuro, hablan incluso de fomentar el cuidado de la naturaleza, pero nunca mencionan la existencia de “bienes comunes” como categoría de bienes con todo lo que ello implica en cuestión de reglamentación, procesos de decisión, limitaciones, fiscalización, multas, sanciones, obligaciones, etc. El concepto de bienes comunes no tiene mención explícita en las leyes. (*1)

 

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Definamos cuáles son los Bienes Comunes

 

De acuerdo con la socióloga alemana Silke Helfrich, en el prefacio al libro “Un mundo patentado: la privatización de la vida y del conocimiento” (*4), el debate sobre los bienes comunes denuncia la relación entre la privatización de la vida por medio de la ingeniería genética aplicada a las plantas, animales y a los seres humanos – y la privatización del conocimiento generado por las tecnologías de la información y la comunicación. Ella afirma que los Bienes Comunes son nuestra herencia colectiva…

 

Por ejemplo “el agua” es un Bien Común, la biodiversidad, la energía, los bosques, el conocimiento también lo son, así como la información genética que acarrean las semillas como resultado de su evolución. Pueden ser tanto recursos naturales, como recursos logrados en una construcción social y comunitaria a lo largo del tiempo y que se suman de alguna manera a los “recursos” de la sociedad, por eso el conocimiento y las IDEAS serían – si bien los debates continúan – Bienes Comunes, aquí para terminar de comprender los términos cabe aclarar que el mercado legal de las “patentes” prohíbe el uso masivo o avances de determinadas tecnologías, medicamentos, nuevas energías, entre otras, en pos de maximizar las ventas de lo ya producido, o en beneficio de Corporaciones, o para eliminar competidores, etc. Además comercializar bajo la idea de “escasez” tiene sus frutos. En muchos rubros hay realmente poco interés por demostrar al consumidor (*2) la variedad de alternativas que realmente son posibles para resolver necesidades y deseos, muchas de ellas no son rentables y están al alcance de todos.

 

 

Como entran los Bienes Comunes en el mercado Monetario y Financiero de hoy

 

El rumbo actual de la economía marcada por lo que llamamos “mercado”: capitalismo extremo, crecimiento ilimitado, bases en el consumo ilimitado también, la virtualidad de las finanzas, etcétera, nos acerca cada vez más a poner en verdadero peligro la subsistencia de la vida humana y en general la vida del planeta. En el debate que se presenta en el mundo, los temas más críticos son el avance de las privatizaciones y las patentes, profundizando la exclusión de gran parte de los seres humanos al acceso a los BIENES COMUNES, es decir a los elementos que posibilitan la vida: el agua, el mar, los bosques, la tierra, el aire, las plantas y  semillas. Pero también este sistema aleja los elementos que son resultados de la evolución de la sociedad, manifestaciones de la vida, como las culturas, el arte, la sabiduría y el conocimiento, las tecnologías, las prácticas, las relaciones que construimos con el entorno. Yendo más lejos: la capacidad de diálogo, de lograr la paz y educar bajo nuevos paradigmas. Todo está entrelazado.

 

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¿Qué hacemos con estos recursos / bienes que parecen ser de todos?

 

Se viene tratando de resolver a lo largo de la historia el tema de los Bienes Comunes, es claro para los entendidos que hay un conjunto de Bienes y Recursos que son “especiales”. Un intento fue transformar los Bienes Comunes en Commodities pero esto ha guiado al mercado hacia la facilidad de la “privatización”, un camino absolutamente contrario al buscado y que desliga responsabilidades de los Estados y de las Sociedades Civiles, generando – claro – altísimas ganancias.

 

Otra forma de tratarlos es cuando un Bien Común pasa a ser de dominio PUBLICO – del Estado – puede transformarse en un Monopolio pero Público, argumentando que las ganancias son también públicas, aunque esto sigue relacionándose con las ganancias y no siempre con su preservación o cuidado, pero bajo el ala Pública también puede morir en los cajones de la burocracia, las reuniones, las indecisiones, los debates eternos, leyes sin aprobar, etc. Puede mencionarse como excepción de nuestros tiempos las nuevas Constituciones de Ecuador y Bolivia que explicitan la aceptación de la TIERRA como un sistema vivo: por lo tanto obtiene derechos frente a la Ley. El Estado, cuando sus representantes se esmeran, puede generar grandes beneficios para la humanidad en función de los Bienes Comunes, pero siempre se corre el riesgo de que los representantes del siguiente turno político invaliden lo logrado, o que los estudios legales supranacionales pasen por encima de las Constituciones de un País para abusar de los “recursos”. Los Bienes Comunes no pueden estar ligados a la fiebre del poder político, por los mismos riesgos que corren al estar ligados a las Leyes del Mercado.

 

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ESTADOS:

Si creemos que los recursos naturales son elementos que constituyen la riqueza o la potencia de una nación, qué mejor que la definición de ésta última, tal como proviene del latín “natio”: “sociedad natural de hombres a los que la unidad de territorio, de origen, de historia, de lengua y de cultura, inclina a la comunidad de vida y crea la conciencia de un destino común.” Sus recursos pertenecen a ese destino común, a ellos y a las generaciones futuras. (*3)

 

Elinor Ostrom (Premio Nobel de Economía 2009) formula que si un bien o recurso es BIEN COMUN, entonces, siguiendo su forma, debe ser administrado y gestionado por las comunidades, en algún formato de gestión comunitaria.

 

Aquí es donde la Economía del Bien Común propone innovaciones en la articulación entre las Empresas, el Estado y las Sociedades Civiles. La EBC habla de una Democracia Tridimensional justamente para ampliar el concepto de democracia, sugiere anteponer los “valores” a la especulación y medir los resultados económicos a través de un Balance del Bien Común (ya desarrollado y en ejercicio) y no solo por un Balance Financiero o PBI que poco tienen que ver con los verdaderos intereses de la humanidad (Christian Felber, libro LA ECONOMIA DEL BIEN COMUN)

 

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¿Quién los administraría?

Los pueblos. Los comunes.

Los Bienes Comunes requieren de la participación de ciudadanos del todo el mundo.

 

Los mayores cuestionamientos cuando se comienzan a desarrollar estos conceptos (Bienes Comunes en referencia a la lógica deducción de que deberían ser administrados de manera “comunitaria”) tienen que ver con el vacío inmenso que se genera alrededor de la “Confianza, la capacidad de diálogo y de consenso”, en otras palabras, queda a la vista la falta de esperanza en la raza humana para debatir y consensuar. Pero también aparecen los condimentos políticos, las conspiraciones corporativas, y el miedo.

 

¿Cómo haremos para definir y gestionar los BIENES COMUNES – indispensables para nuestro sustento y supervivencia – si no podemos CREER en nosotros mismos como gran comunidad?

Si pensamos que buscar el Bien Común es imposible, no por incapacidad sino por falta de confianza y por carencia de diálogo productivo, nunca daremos un primer paso.

 

Es difícil imaginar semejante error en el pensamiento humano por generaciones, pero una vez presentado el planteo que sigue, muchos nos daremos cuenta que estamos basando nuestra idea de “IMPOSIBILIDAD de cambio” en un convencimiento presupuesto que puede estar muy errado, al menos reflexionemos sobre este punto, empoderemos al HOMBRE, ya que nuestras capacidades son también fruto de la evolución y quizás sean nuestras capacidades comunes, conjuntas, unidas las que logren un verdadero y profundo cambio.

 

El sistema de mercado en el que vivimos supone siempre que el INDIVIDUO buceará por su propio beneficio, y además pondrá siempre en ejercicio su ROL de oportunista. Dicho esto muchos de los lectores están pensando que por supuesto ES y SERÁ siempre así.

 

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Existen teorías como “el modelo de Hardin – el juego del dilema del prisionero” (1968) o “problemas de la acción colectica de Olson” (1965) que han instalado un pre concepto de cómo reaccionamos. En todas estas observaciones de la realidad del comportamiento humano o bien se separa a las personas y se les hace un planteo de manera individual, no permitiendo que se junten hasta que no hayan resuelto qué hacer. O bien a ambos se les dan consignas idénticas pero LIMITADAS, y ya no importa si conversan o no entre ellos, la información limitada les permitirá optar solo por el beneficio propio. De alguna triste manera, están siendo manipulados para utilizar su lógica racional en una dirección individualista en lugar de tener una reacción basada en su libre albedrío.

 

Pensemos cómo tomamos las decisiones hoy. Pensemos en cuánto se acerca nuestro intercambio de información al de los experimentos mencionados. ¿Le avisamos a la otra persona realmente cuáles son todas nuestras intenciones o hemos aprendido a tan solo informarle algunas para lograr su apoyo, quizás sin censura y además a cambio de algo?

 

El Mercado se mueve de esa manera también: con comunicación e información limitadas o articuladas por solo determinadas personas o entes. Ni hablar de las publicidades. Ni hablar de los Medios de Comunicación…

 

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Difícil desarmar lo andado.

 

Puede ser posible que los medios de comunicación, las letras chicas de los contratos e incluso las algunas leyes (*1) con sus recovecos se aprovechen buscando a veces que la información sea limitada, sesgada o que las partes no se hablen. Hay mucho negocio detrás del “no encuentro” entre las partes, cualquier abogado sabe de ello.

 

Desconfiamos de nuestra capacidad de resolución y UNIÓN a través del diálogo. Suponemos que el otro se va a comportar también de manera mezquina, entonces tratamos de sacar ventaja de nuestro increíble razonamiento. Aun siendo conscientes de que nos falta información, con dudas que nos encantaría consultar con el otro, con variantes posibles que podríamos llevar al diálogo, preguntas, en definitiva: con una verdadera negociación o mediación. Pero sentimos que si abrimos el juego se verán nuestras debilidades, o simplemente le estaremos dando información al otro para que sea él quién toma la postura ventajosa.

 

De esta forma, todas las teorías – que extrañamente hemos llevado a la práctica de una manera religiosa – interpretan al ser humano como un INDIVIDUO indefenso – víctima y a la vez tratando de sacar propio provecho – dentro de un sistema que marcha hacia la autodestrucción de sus recursos y por ende de la raza. Nos la hemos creído de principio a fin y hemos renunciado a muchas capacidades naturales.

 

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¿Cómo avanzar?

 

Los Bienes Comunes deben ser tratados como tales de principio a fin, y todas las decisiones que se tome sobre ellos deben ser “comunes”: comunitarias. Para eso es necesario – además de volver a confiar en nosotros mismos como COMUNIDAD:

 

–          Definir exactamente qué vamos a entender a nivel mundial – consensuado – como Bienes Comunes

 

–          Definir la nueva figura de “propiedad comunitaria sobre Bienes Comunes”

 

–          Definir COMUNIDAD en relación a los Bienes comunes: ver en qué casos la “comunidad que debe tomar decisiones” corresponderá a la región circundante al Bien Común en cuestión, al país, al continente o al mundo.

 

–          Limitar las decisiones y acciones que se pueden ejercer sobre los Bienes Comunes.

 

–          Asentar los mecanismos Comunitarios de debate, consenso y decisión (x ej. democracia directa, asambleas), sería indispensable poner plazos lógicos para las decisiones catalogadas como Urgentes.

 

–          Redactar en las Constituciones esta nueva forma. No solo como mención, sino a su vez limitando acciones Estatales y Privadas sobre los nuevos Bienes Comunes.

 

–          Incluir en la Justicia las PENAS al quebrantamiento de lo acordado sobre Bienes Comunes.

 

–          Como los PAÍSES y sus Gobernantes no tienen “derecho” sobre los Bienes Comunes de maneras unilaterales, queda fuera de su incumbencia la decisión bélica sobre las regiones por cuestiones relacionadas con Bienes Comunes. Por decisión MUNDIAL las áreas donde se encuentran reservas naturales de Bienes Comunes deben quedar fuera de las zonas bélicas, libres del uso de contaminantes, y toda decisión sobre esos suelos pasa a ser una Decisión Comunitaria sobre Bienes Comunes. Esto no puede leerse entre líneas sino que debe quedar explicitado en las Constituciones de cada País, en los términos que la COMUNIDAD lo indique, luego de los debates a que haya lugar.

 

Las Grutas

 

(*1) No se utiliza la palabra “justicia” sino “leyes” bajo el concepto de que están hechas por seres humanos, son cambiantes y corregibles dentro de los procesos previstos para tales fines.

 

(*2) Mientras permitamos que se trate al ser humano como “consumidor” no lograremos reorientar los esfuerzos por humanizar las políticas, la economía y todas las relaciones formales.

 

(*3) http://www.olca.cl/oca/mineras/mineras009.htm

 

(*4) http://www.boell-latinoamerica.org/downloads/Libro_biopolitica.pdf

 

Nota realizada por Vanesa Vicente. Fuentes diversas:

http://www.boell-latinoamerica.org/downloads/carpeta_bienes_comunes.pdf

Participación en el Seminario de Bienes Comunes y Bien Comun http://www.bienescomunes2013.com/bienes-comunes.html

http://nexe.coop/nexe/index.php?option=com_content&view=article&id=62:el-debat-sobre-els-bens-comuns-i-leconomia-social-en-lera-digital&catid=51:textos&lang=es

Comentarios

  1. Jivago

    Comentario al vuelo:

    Muy interesante la distinción que se hace entre bienes privados, bienes comunes y propiedad pública. Las definiciones dan para trabajarlas posteriormente, sacar conclusiones de mas calado y detalles que las precisen.

    El texto vincula lo común a aquellos asuntos mas evidentes, los de la naturaleza. La linea de continuidad con Economía del Bien Común es patente y su ámbito es por tanto universal.

    Podemos extraer conclusiones y crear organizaciones económicas que tengan en cuenta estos valores y tener indicadores que nos permitan evaluarlos.

    En el texto no se contemplan como comunes las creaciones humanas, la salud, la educación, la vivienda… probablemente no sea una omisión sino un desarrollo necesario aún por abordar quizás porque no se han alcanzado niveles de universalidad tal como la naturaleza.

    Las culturas, las legislaciones, los niveles de vida y conocimiento son tan distintos que es dificil crear indicadores que sean referencia a nivel planetario.

    Tenemos sin embargo para estas creaciones humanas la Declaración Universal de Derechos Humanos, que, aunque tenga muchos años y pida actualizaciones, si tiene valor universal.

    Con el estatus de desarrollo de estos derechos y la propia declaración de DD.HH si podríamos crear unos indicadores de referencia de forma que en cada estado o comunidades de estados pudiéramos definir los indicadores concretos del bien común tanto para la economía como para la sostenibilidad social. La OSCE emite unos informes que ya tienen algunos de estos indicadores.

    La introducción de las conquistas sociales en la comprensión del bien común supone una gran ampliación de su ámbito hasta el punto que en las sociedades mas desarrolladas es dificil encontrar algo que no se vea impregnado por lo común.

    Gobernar lo común nos lleva automáticamente al ámbito de la política donde el artículo señala acertadamente dos problemas que compartimos con el “bien común de las conquistas sociales”. La actitud individualista, cuando no egoista, de la sociedad y el gobierno real de una minoría privilegiada que es la que realmente ejerce el poder.

    “Los Bienes Comunes deben ser tratados como tales de principio a fin, y todas las decisiones que se tome sobre ellos deben ser “comunes”: comunitarias. Para eso es necesario – además de volver a confiar en nosotros mismos como COMUNIDAD”…

    Y se cita lo que podría ser un programa mínimo de gobierno global que recuerda las multiples intentonas, tan reales y urgentes como fracasadas de “programa mínimo” que llevamos en el estado español.

    En nuestra actual experiencia, están presentes todos estos factores, sin embargo y aunque sean las acciones del gobierno las que nos hacen mirar hacia dentro, necesitamos una visión global para resolverlos.

    Hace dos meses ensayé a cerca de las actitudes humanas y las políticas para el “bien común de las conquistas sociales” “Del bien privado al bien comun pasando por la politica” para encontrar los elementos que nos permitieran definir una política del bien común.

    En las conclusiones (provisionales sin duda) está el problema de la actitud, comentado también por Vanesa Vicente, la generación de una inteligencia colectiva y el uso de herramientas de democracia electrónica que los faciliten.

    Publicado en mi blog: http://jgo.so/1hepyyT

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